Marketing

15 Abr

Marketing

El término MARKETING (Palabra inglesa que se traduce al castellano como Mercadotecnia) fue utilizada por primera vez por el Profesor E.D. Jones en la Universidad de Michigan en el año 1.902. ¿Ya era lo que conocemos hoy?, definitivamente no; tenemos muy en claro que la Venta fue primero que El Marketing, muy a pesar de quienes sostienen que fue Adam Smith el inventor del Marketing.

Existe tanta bibliografía sobre Marketing y/o Mercadotecnia, que nos parece necesario realizar una reseña histórica que nos ayudará a comprender el origen de esta disciplina, y también, para poder definirlo de acuerdo a nuestra experiencia e interpretación. En CONSULTAR, nos gusta decir que el Marketing es “Un intercambio de satisfacciones compartidas entre el Productor de Bienes y/o  Servicios y el Mercado”, siempre teniendo en cuenta que “El Mercado” son “Personas” a quienes hay que complacer y fidelizar.

Muchos historiadores contemporáneos, sostienen que existieron tres grandes “Revoluciones” en la historia de la humanidad. Desde su peculiar e interesante visión, por primera vez no aparecen los Griegos, los Romanos, las religiones Judéo-Cristianas ni la cultura China y su tardío descubrimiento por el llamado Mundo Occidental. Para ellos, la humanidad puede dividirse en tres períodos: a) La era Pre – Revolución Industrial (a la que algunos llaman Pre – Maquinista),  b) La era de la Revolución Industrial (también llamada “maquinista”),  y b) La era de la Revolución Informática (la que incluye a una sub- categoría: la universalización de las pantallas y la actividad digital). La Era Pre-Revolución Industrial, según esos historiadores, con quienes coincidimos en muchos de sus postulados, se ubica en el Siglo XVI con Copérnico y su nueva Cosmovisión y con Galileo, quien comprobó las teorías del primero, produciendo una Revolución en el campo de las ciencias, la navegación y, sobre todo, la filosofía. La Revolución Industrial podemos ubicarla a mediados del Siglo XVIII en Inglaterra, donde la creación de máquinas generó una extraordinaria modificación en las técnicas industriales, ya que esas “máquinas” sustituyeron el trabajo manual por el trabajo mecánico. Ya no se producía sólo lo que se necesitaba y un poco más, sino que, los excedentes de producción eran enormes, como enormes llegaron a ser las Compañías que utilizaron todas esas nuevas tecnologías para crear, a lo largo de más de 150 años, grandes fábricas por todo el mundo donde la especialización del trabajo, la línea de montaje y la creación de laboratorios de ciencia aplicada generaron producciones a gran escala. Dos buenos ejemplos de ese tipo de Compañías son la Standard Oil Company, creada por Jhon David Rockefeller, y la Ford Motor Company, creada por Henry Ford, la primera en la segunda mitad del Siglo XIX,  la segunda en los primeros años del Siglo XX. Durante este largo período de tiempo que duró la Revolución Industrial (con la que aún convivimos), comenzó a desarrollarse el Marketing, primero como una pequeña división adjunta al Departamento de Ventas, luego como Departamento de Investigación independiente. Ya bien entrados los años 50, varias Compañías en USA, tomaron la decisión de incorporar profesionales en estadísticas, Sicología y Sociología, para que desarrollaran técnicas de estudio de sus Mercados – Objetivos, lo que dio lugar a un cambio trascendente: la inversión publicitaria en radio (en USA) es superada por primera vez por la publicidad en televisión. Desde este momento comienza lo que muchos llaman “El Florecimiento del Marketing” (1952 – 1.973).

El nacimiento de la REVOLUCIÓN INFORMÁTICA comienza en 1.981 cuando IBM saca al Mercado su primer ordenador portátil, luego viene el ya mítico spot televisivo de Apple en el Super Bowl de 1.984 presentando el nuevo Macintosh. Para esta época ya habían comenzado a aparecer las primeras Escuelas de Negocios (En realidad de Marketing), que crecieron junto a la extraordinaria expansión de los teléfonos digitales, esos que hoy se han popularizado con el nombre de “Celulares”, constituyendo, junto a los ordenadores y la Internet, un fenómeno de alcance mundial que, por primera vez, acercó al hombre a las comunicaciones persona a persona en tiempo real en cualquier lugar que se encontrara, ya no sólo en una oficina o en sus casas. Hasta ese momento, el Marketing hablaba en una sola dirección, nos referimos a que todo se orientaba hacia el consumidor, sin que existieran formas de que ese consumidor pudiera dar respuestas o tener un diálogo directo con quien quisiera que fuera su proveedor de un Producto y/o Servicio. Esto se llamó el “Outbound Marketing”. Ya sabemos que con la aparición de los famosos Motores de Búsqueda, los Blogs y las Páginas Web, todo cambió. Pero ese ha sido (y es) un cambio tan drástico y dinámico, que ha sorprendido a muchos en el mundo del Marketing, ya sea a Académicos como a Profesionales en actividad. Hoy vemos cómo se siguen utilizando herramientas (o se enseñan a utilizarlas) que, para nosotros, ya no son lo suficientemente eficaces como para cumplir con dos premisas fundamentales del Marketing: Vender la mayor cantidad de productos y/o servicios posibles, en el menor tiempo posible y al menor costo posible (objetivo final de esos productores/proveedores), y al mismo tiempo lograr que exista un intercambio de satisfacciones entre ellos y los clientes, base de toda fidelización. En un ambiente tan competitivo como lo es el de la Consultoría, la creatividad y la innovación permanente sólo se lograrán cuando los cimientos intelectuales tengan la solidez de un edificio del Siglo IXX y la velocidad de respuesta del mejor Smartphone, sin olvidar, como ya dijimos, que EL MERCADO SON PERSONAS. A esas personas no se las puede, ni debe, bombardear con la facilidad que nos brindan las herramientas que componen las redes sociales, sólo para poner un ejemplo. Quizá sea mejor personalizar las relaciones para que el cliente/objetivo sienta que es a él a quien nos dirigimos y a nadie más que él.